EL TOUR DE NUESTROS PECADOS
Hace 1 día
"EL CORAZÓN DE LOS HOMBRES A MENUDO NO ES TAN MALO COMO SUS ACTOS, Y RARA VEZ TAN MALO COMO SUS PALABRAS" (TOLKIEN)
Suelo recibir correos de Amnistía Internacional. Hace años, tras un viaje a Katsina (Nigeria), publiqué un reportaje en "Blanco y Negro", el añorado suplemento dominical de ABC, sobre las mujeres nigerianas sometidas a la ley de las piedras. AI me puso en contacto con personas que ayudaban a Amina Lawal, a quien un tribunal de la sharia condenó a morir lapidada por adulterio. Ayer me enviaron un comunicado sobre Israel y los territorios palestinos ocupados. Les contesté: Gracias por informarme de vuestras actividades. En general realizáis un buen trabajo. Sólo un inciso: ETA no es un grupo armado, como dice vuestro último informe sobre "el estado de los derechos humanos en el mundo", sino una banda terrorista. Lo que hacen estos asesinos no es "una campaña de violencia", sino matar a gente inocente cobardemente y sembrar el dolor. Me gustaría que AI asumiera esto aunque sólo fuera por respeto a las víctimas.
Reproduzco, por su interés, este artículo de Juan Villoro publicado el 19 de junio en el diario Reforma de México.
Hojeo con delectación El País Semanal de ayer. Un monográfico donde cien ciudadanos cuentan sus vidas en plena crisis a otros tantos periodistas y colaboradores del periódico. "Un viaje por la geografía humana del país", dice la pomposa introducción. Javier, repartidor de bombonas de butano, le aclara a Boris Izaguirre que lo de los butaneros y las amas de casa es una leyenda urbana. Descubrimos además que bajo la sudadera de Repsol el esforzado profesional lleva una única hombrera naranja, el secreto mejor guardado de un butanero, clave para proteger su hombro del peso de la bombona. Podemos imaginarnos a Boris relamiéndose. Entre los ciudadanos seleccionados hay de todo, desde una gogó a una monja, y está José Luis, de profesión líder planetario. José Luis ha recibido en su casa a un ama de casa, una estudiante, una desempleada y un bombero. "Pasad, pasad por aquí. Sentaos. Aquí es donde recibo a presidentes de Gobierno... y a los banqueros". El periodista que cubre la reunión ofrece un dato esencial del personaje: "A pesar del azote de la peor tormenta económica de las últimas décadas, el presidente goza de buen aspecto esta calurosa tarde".
Zombi. 1. Persona que se supone muerta y que ha sido reanimada por arte de brujería, con el fin de dominar su voluntad.
No comprendo la obsesión por el "número 1" o por los récords. Están bien, pero... siempre habrá alguien que los superará. Y alguien que superará al que los supere. Y así hasta el fin de los tiempos. Más si el sistema de puntuación es tan demencial como el de la ATP. Lo digo por la paliza inmisericorde a la que se ha sometido Rafa Nadal desde que llegó a la cima. El asunto lo comprendió perfectamente su antecesor y (probablemente) sucesor en el top 1, Roger Federer, cuando después de perder en Australia frente al español dijo la famosa frase: "Esto me está matando". El suizo se ha relajado en los Masters 1000 de primavera y ha empezado a apretar desde el torneo de Madrid, ya con Nadal lesionado. Dando tumbos se presentó en la final de Roland Garros y la ganó porque, no estando Rafa, no había rival enfrente. Ahora el mallorquín, sin decir abiertamente que tantos trabajos le estaban matando, también ha reconocido que debe parar, descansar, recuperarse de sus lesiones en las rodillas y volver con renovadas fuerzas. ¿Que pierde el número 1? ¿Y qué? Tiene 23 años. Aunque no ganara nada más en 2009 ya habría hecho una temporada fantástica, con Australia, Indian Wells, Montecarlo y Roma. La renuncia a Wimbledon es dolorosa, pero si consiguiera el triunfo en el Open USA sería impresionante. El tío Toni y demás personajes de su entorno deben entrar en razón y ayudarle a seleccionar mejor los objetivos a partir de ahora, olvidándose de presiones, citas de segundo nivel y poniendo el punto de mira en los Grand Slam. Lo importante son los grandes títulos, que es lo que queda para la historia. El número 1 caerá por su propio peso... o no, da igual.
Quedo a desayunar con JP, a quien muchos consideran un bicho raro, para venderle una entrada del concierto del Boss en Valladolid y para despedirme (bueno, para decirle hasta luego). Puedo asegurar que de tonto no tiene un pelo. Conozco a gente que vive en su mundo y no por eso merece la horca. A JP le han enseñado la puerta y, después de digerirlo, se siente liberado. "Ahora podré cumplir mi sueño. O al menos intentarlo". Le comento que con esa declaración podría lavar la conciencia de quien le ha puesto en la lista. Su sueño está muy alejado de la fotografía o el periodismo. Tiene que ver con guitarras. Yo no la he visto, pero me cuentan que tiene una colección de escándalo.
La frase del titular es del hortera oficial en asuntos futbolísticos, Jorge Valdano, que ha vuelto al Real Madrid como jefe de algo, da igual. Entre sus atribuciones está parir frases para llenar titulares. Se refiere a Cristiano Ronaldo, CR7 (¿Seguirá siendo el "7" ahora que ha fichado por el equipo de Raúl? Supongo que dependerá de si vende más camisetas con ese dorsal... Humm... Me temo que el ídolo blanco corre peligro). Cien millones de pavos, para redondear. Florentino rompe el mercado en mitad de la peor crisis económica en décadas. Para eso es un ser superior. ¿Vale un futbolista 100 millones? Los gurús de los negocios y el merchandising dicen que sí. Que cada gol, sonrisa o posturita del guaperas harán que se pare el mundo. ¿Qué valor tendría entonces el científico que acabe con el cáncer? Perdón por la demagogia. Es que soy del Atleti, en el pelotón de los pobres, y estoy de Florentino, CR7, Valdano, el Marca, el As y demás medios (curioso: todos adelantaron la noticia, enhorabuena) hasta el gorro.
Comedor de la central nuclear de Santa María de Garoña, en Burgos. Comparto mesa y mantel con trabajadores del complejo. Son buenos tipos: defienden sus empleos, claro, pero también tienen argumentos en favor de la energía con peor fama del mundo. Si me hubieran preguntado en la década de 1980... Puntualizo: si mis jefes me hubieran encargado este asunto en aquellos años me habría acogido a la cláusula de conciencia. Ahora dudo, como de tantas cosas. Te haces mayor y dudas, hay que joderse. Les tranquilizo: ABC no es sospechoso. Aunque no les digo que pienso llamar a Greenpeace para el reportaje. Estamos completamente de acuerdo en algo: urge abrir un debate profundo sobre el modelo energético de España. Uno de ellos me mira y resopla: "No apuntes esto en la libreta. ¿Sabes qué es lo peor de todo? Que nuestro futuro no está en manos del Consejo de Seguridad Nuclear. Ni siquiera de un Gobierno de frikis. No. Lo peor es que estamos en manos de un iluminado. Así que da igual que seamos la instalación más segura del mundo. La decisión será personal y política, no técnica".
El tráiler era fantástico. Agobiante y claustrofóbico. No sabía exactamente de qué coño iba la película, qué era ese dichoso huevo, pero después de ver a esa tipa corriendo aterrorizada por un pasillo entre vapores y luces parpadeantes tuve claro que tenía que embarcarme en esa nave como fuera. Cuando la estrenaron fui al cine Carlton, situado en el número 95 de la madrileña calle de Ayala. Hoy ya no existe. El individuo que picaba la entrada en la puerta me paró en seco porque no había cumplido los 16 años requeridos. Hoy parece surrealista, pero esas cosas pasaban entonces. Aquel portero forma parte de mi catálogo histórico de cabronazos. Unos meses después pude desquitarme en el cine Canciller, el mítico Canci de la calle Alcalde Lopez Casero, en el barrio de la Concepción, mi barrio de chico. Hoy esa sala (que en sus últimos estertores mutó en minicines) tampoco existe. La peli me deslumbró. Terror gótico en el espacio, con un monstruo sugerido en la pantalla y espantosamente real en mi imaginación. El Nostromo con sus pináculos de catedral avanzando lentamente en mitad de la nada. Los diseños biomecánicos de H. R. Giger. La música de Jerry Goldsmith. Kane al despertar tras liberarse del facehugger ("Recuerdo como una horrible pesadilla de asfixia"). La parrafada de Ash ("Aún no habéis comprendido a lo que os enfrentáis. Un organismo perfecto. Su perfección estructural sólo es igualada por su hostilidad. Admiro su pureza. Es un superviviente al que no afectan la conciencia, los remordimientos, ni las fantasías de moralidad. No tenéis ninguna posibilidad, pero... contáis con mi simpatía"). Sigourney Weaver quitándose la ropa con el alien de voyeur. La atmósfera única creada por Ridley Scott en una época en que le dio por firmar obras maestras, como "Blade Runner" ("Mejor húmedo que seco, mejor oscuro que luminoso, mejor cerca que lejos", que diría Oti)... Desde entonces me acompañan el viejo Ridley, la teniente Ripley... y, naturalmente, el octavo pasajero.
"¡Esos chicos!", exclamaba Antonio Vega señalando al público, su público, tras salir al escenario de algún pequeño tugurio de Madrid.
En un zapeo veo a Iñaki haciendo de reportero por las calles del País Vasco y casi me caigo del sofá. ¡Iñaki no está soltando homilías para intoxicar al personal ni animando a Zapatero a crispar para ganar las elecciones! Micrófono en mano, Gabilondo pregunta a sus paisanos sobre qué les parece el lendakari López y la nueva etapa que se abre en las Vascongadas. Mucha gente pasa de largo. ¡Coño, que es Iñaki! Pero nada, "yo no hablo de política". Unas adolescentes se temen el retroceso del euskera en la Universidad. Un tipo se queja de que se van a devolver competencias a Madrid. Otro con la boina calada cree que lo de López va a durar dos telediarios. Uno más asegura que el partido está amañado porque ha habido gente que no ha podido votar (ahí el periodista tenía que haber matizado: quiere usted decir que ETA no se ha presentado a las elecciones, ¿verdad?). Según avanza el reportaje descubro que los cerros de Úbeda están en el Goyerri. La hostia, tú. Pocos muestran una pizca de esperanza por el cambio. El último entrevistado está tenso: "¿Pero qué queréis, buscarme la ruina? ¡Que yo trabajo en la calle, a la vista de todos!". Firmado en la Unión Europea, en el Occidente civilizado, en el siglo XXI. Euskadi, ven y cuéntalo.
"Habría dado mi colección completa de primeras ediciones en gabacho de Corto Maltés –blanco y negro, editorial Casterman– porque, en el momento mismo de la foto, una docena de piratas somalíes hubiesen decidido sumarse por su cuenta al homenaje. Me tiembla el dedo de placer, dándole a la tecla, al imaginar a una docena de Isas y Mojamés abordando la Numancia con su cayuco mientras todo el mundo estaba pendiente del fotógrafo. Hola, buenas. Aquí mi cuñado, aquí mi primo. El del lanzagranadas es mi suegro. De momento nos van a pagar ustedes veinte kilos en billetes nuevos. Si no es molestia. Y díganle a la rubia de las gafas y los piños que deje de hablar por el móvil pidiendo auxilio y se siente, coño".